10 julio 2025

Joyitas: "Belleza oculta" de Amy J. Fetzer

 


En esta oportunidad les presento la novela "Belleza oculta" de Amy J. Fetzer, publicada en el año 2001 en la colección Deseo. Es el tercer título de la serie Esposas de alquiler.

Richard vive recluido en su mansión, marcado por un accidente que le dejó profundas cicatrices en el rostro y el cuerpo.
Cuando se entera que su exesposa ha fallecido y que tiene una hija de cuatro años -de cuya existencia no sabía-, decide contratar una niñera. Su intención es que la niña no se asuste al verlo, por lo que mantiene distancia.
La dueña de la agencia Esposas a Domicilio envía a Laura, una hermosa y vivaz muchacha llena de energía y calidez. Mientras ella se prepara para recibir a la pequeña, comienza también a poner a prueba la dura resistencia de Richard, quien se siente atraído por ella. 

❣️ ¿Qué me gusta de esta novela?
Su temática, muy al estilo de La Bella y la Bestia. Confieso que me encantan los personajes con cicatrices. Richard, siempre envuelto en sombras, ocultando su rostro, hablando con ella a través de un intercomunicador... pero tentado a acercarse a la luz, a esa mujer que le recuerda que es un hombre que merece tener una familia.
Y Laura, alegre y vital, siempre decidida a que él salga de la oscuridad y construya un verdadero lazo con su hija.

📖 Para cerrar, les comparto un breve fragmento de la novela:

Laura se quedó sin aliento. Era un hombre enorme; sus dedos le rodeaban el brazo por completo y se sintió completamente inmersa en su presencia. Su aroma varonil y el peligro de estar con él envuelta en sombras la enredó como una cuerda de seda. Sintió la fuerza de sus piernas y el calor de su cuerpo. Era demasiado misterioso y demasiado embriagador.
Sin embargo, no era su soledad ni su amargura lo que la atraía. Era el hombre: el que había sufrido y sobrevivido, el que no permitía que nadie se le acercara, el que protegía a los demás al tiempo que se protegía a sí mismo. Vio la sombra de su cabeza inclinarse y supo que deseaba besarla. Casi deseó que lo hiciera.
—Hueles a... libertad —susurró él, mientras cada célula de su cuerpo le gritaba que era un hombre y ella una mujer cálida y bella.
A pesar de que Laura oyó campanas de alarma en su cabeza, aunque sabía que estaba allí, disponible, y que probablemente era el primer contacto físico que Richard Blackthorne tenía en años, no pudo resistirse al deseo de tocarlo; alzó la mano y la puso sobre su pecho.
Él inhaló con fuerza y se apartó, adquiriendo conciencia de lo que estaba haciendo.
—No quiero tu compasión, y esto está mal —dijo, apartándola. Laura se tambaleó y él se adentró en la casa, de vuelta a su cueva.
Ella deseó decirle que en ese momento, en sus brazos, compasión era lo último que había sentido. Lo último de lo último.

🔗 Si quieren conocer más sobre esta historia, pueden consultar su ficha completa en nuestro sitio web:






0 comentarios:

Publicar un comentario